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NUEVA ÉPOCA NÚM. 156 FEBRERO 2017 ISSN EN TRÁMITE CON NÚM. DE FOLIO 493 REVISTA MENSUAL
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Los raros
Trump y la tradición del mesianismo xenófobo


Rosa Beltrán
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NUEVA ÉPOCA | NÚM 156| Febrero 2017| ISSN EN TRÁMITE CON NÚM. DE FOLIO 493

Beltrán, Rosa , "Los raros. Trump y la tradición del mesianismo xenófobo" [En línea]. Revista de la Universidad de México. Nueva época. Febrero 2017, No. 156 < http://132.247.1.5/articulo.php?publicacion=810&art=17636&sec=Columnistas > [Consulta: Fecha en la que se consultó el artículo].

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Cuando Harper Lee publica su primera novela, To Kill a Mockingbird (Matar a un ruiseñor) en 1960, la autora nacida en Monroeville, Alabama, alcanza un éxito inaudito. “Esperaba poco y obtuve todo”, dijo después, refiriéndose a la avalancha de entrevistas y reconocimientos, entre ellos el Pulitzer, la Medalla Presidencial de la Libertad y la traducción inmediata del libro a 40 lenguas. Sobre todo esto último. Una repercusión sorprendente que ha atravesado décadas. De su aparición a la adaptación posterior al cine protagonizada por Gregory Peck y hasta hoy, Matar a un ruiseñor es el clásico norteamericano por excelencia.

La novela de Harper Lee es uno de los libros más leídos en nuestro país vecino. Junto con The Catcher in the Rye (El guardián en el centeno) es quizás el libro más frecuentado por los jóvenes en las escuelas. En muchos países de cultura anglosajona, como Australia, es libro de texto. Una de las grandes novelas de formación y hasta el año pasado una obra que registraba la venta de 40 millones de ejemplares. De modo que uno puede preguntarse: además de sus bondades literarias, ¿por qué se trata de una obra con semejante acogida?

 

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Ubicados en los años sesenta, no es difícil imaginar la razón. La historia de una injusticia que culmina en un crimen colectivo contada a través de los ojos de una niña se vuelve la metáfora de aquellos valores por los que luchó la generación de los sesenta. La sola idea de que “todos los negros mienten, que todos los negros son en esencia seres inmorales, que todos los hombres negros deben inspirarnos desconfianza…” (p. 233), enciende a los lectores que enseguida adoptan la tesis contraria, agotan varias ediciones, contagia a lectores de otras partes del mundo y hace de este libro el emblema norteamericano contra la segregación y el racismo. Son los años de la contracultura. Los años de las protestas de ciudadanos cada vez más críticos: la época del surgimiento del movimiento hippie, la segunda ola feminista, el anticipo de la lucha y el asesinato de Martin Luther King.

Las siguientes décadas se caracterizan por la agudización de las polaridades en la Guerra Fría, el auge del terrorismo (IRA, RAF, ETA) al que Estados Unidos responde con el intervencionismo de Nixon, quien impulsa las dictaduras militares en América Latina y será obligado a dimitir tras el caso Watergate. También son los años del aumento exponencial en las migraciones al país vecino que, según la Conapo, tan sólo en México aumentan de 28 mil personas al año entre 1960 y 1970 a 400 mil migrantes anuales a partir del año 2000. El discurso de odio al otro, a cualquiera que se perciba como “extranjero” es tema de una buena cantidad de novelas y cuentos escritos por los autores norteamericanos migrantes de segunda generación. Entre ellos, varios chicanos. Pero la novela de Harper Lee sigue siendo icónica.

Hay varios episodios de esta obra donde a través de imágenes captadas por tres niños (Scout, Jem y Dill) como al azar o de diálogos de respetables damas, se palpa la situación discriminatoria y nada democrática por la que se rigen las costumbres de un país que se dice el más igualitario del mundo. La señora Merriweather (nótese la ironía del nombre) dice: “las cocineras y los jornaleros están descontentos, pero ahora se están calmando… se estuvieron quejando todo el día… Gertrude. Te aseguro que no hay nada que distraiga más que un negro apesadumbrado. La boca les baja hasta aquí. Te arruina el día tener uno así en la cocina. ¿Sabes lo que le dije a mi Sophy, Gertrude? Le dije: ‘Sophy, sencillamente no estás siendo cristiana. Jesucristo nunca fue por ahí murmurando y quejándose’. Y mira, le hizo bien… Te digo, Gertrude, que no hay que dejar pasar ninguna oportunidad de dar testimonio del Señor” (p. 266). La inclusión del discurso religioso y el mesianismo presente en los sepulcros blanqueados de la historia vuelven aún más perversos los actos de discriminación y xenofobia.

En febrero del año pasado hubo un boom de traducciones y reimpresiones de Matar a un ruiseñor ante el anuncio del fallecimiento de Harper Lee, a los 89 años. Pero hoy, un año después, tras el discurso inaugural de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos, esta obra adquiere una actualidad inusitada.

Porque la obra de Lee puede leerse como la prueba fehaciente del racismo y el clasismo inscritos en lo profundo de un gran sector de la sociedad norteamericana. Como la sarta de prejuicios, violencia y doble moral que no sólo es intrínseca a los habitantes de Maycomb, un pueblo sureño de Estados Unidos en los años treinta en la época de la depresión, sino como algo que ocurre aquí y ahora. No sólo como la amenaza de entonces de “escarmentar” a cualquiera que sea señalado, así se trate de una injusticia o sea una violación flagrante a la Cuarta Enmienda, que dice: “El derecho del pueblo a la seguridad en sus personas, domicilios, papeles y efectos, contra registros y detenciones arbitrarias, será inviolable”, sino como una realidad que sigue siendo válida para algunos norteamericanos, por desgracia. Entre ellos, el presidente de la nación más poderosa de la Tierra.

Según el Library Journal, los bibliotecarios de Estados Unidos nombraron esta obra de Lee “la mejor novela del siglo XX”. Esto querría decir, como mínimo, que es una de las novelas más consultadas, más reconocidas o más gustadas en el país vecino. Y que quizá lo sea porque la tesis que sostiene la novela es una de las más convincentes. Sin embargo, la decisión que hizo llegar a Trump a la presidencia de Estados Unidos y la aceptación de un discurso como el suyo muestran que la lección de odio inserta en esta obra permanece en las mentes de muchos y que la necesidad de su lectura se hace presente, de nuevo.

 

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Las citas están tomadas de Harper Lee, Matar a un ruiseñor, Harper Collins, Nashville, 2015.


   
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Rosa Beltrán

Nació en la ciudad de México el 15 de marzo de 1960. Novelista, cuentista y ensayista. Estudió la Licenciatura de Lengua y Literaturas Hispánicas en la UNAM y el Doctorado de Literatura Comparada en la...


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